** AMANTE SOLA **

Amante sola



Los días van y vienen, y tú quedas,




amante sola, ausente de otras manos;




sólo las tuyas tiemblan, y en la noche,




cuando tejen sus nidos los abrazos,




y las palabras se hacen ronroneos,




tu sexo es el albergue despoblado,entreabierta la puerta,




el fuego en el hogar, y a punto el tacto.




Como si hubieras puesto sobre la mesa de nogal,




el jarro de rojo vino, el queso, el pan, las rosas, las copas de cristal,




y decoradode incitantes coloresesa entrada a ti misma,




y tu invitado hubiera confundido su camino,él, vagabundo,




tú, país lejano.Eres de aquí, de este momento puro en que todo pudiera ser.




Qué blandose ha vuelto el tiempo, tan estricto siempre;




ya no vuela como antes, ha hecho un alto,




y nada, nada en tu ámbito sucede,siempre a la espera tú,




siempre acechando pisadas, voces tras de los cristales,




y no llega el amante. El candelabro, sobre la mesa, agota su vigilia,




y el alma se te va desmoronando. No es tu noche esta noche,




es otra noche como tantas; te cuenta el campanario las horas lentas,




y es cada tañido,dentro de tu cerebro, un martillazo.




Amas en la distancia, y la caricia, ya remedo mental,




ya autoregalo, es breve travesía en mar de gozo,




y persistencia de sabor amargo. Ay, amante, mujer,




dispuesta y sola, rodando por un sueño fracasado.





Francisco Alvarez Hidalgo.


Bety.




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