Un día se quedaron mis ojos sin miradala
noche sin estrellas, bajo un cielo sin luz
andando entre la gente a tientas te buscaba
pero tú ya no estabas y sólo tus palabras, hacían eco en mí.
Palabras tan dolientes que ningun diccionario
puede recopilar palabras que no existen
más que en tu abecedario crueles y letales,
como un adiós final. Un día fue la rosa que quedó sin aroma
perdiendo sus colores a nadie le importó.
Y en la noche cerrada sus pétalos cayeron
despojándola entonces de toda su belleza
y en su lugar quedaba un tallo desgarbado
con espinas llagando su piel expuesta a Dios.
Un día te marchaste, sin mirar hacia atrás
ni una última mirada de piedad me brindaste
tan sólo me dejaste,
la horrible soledad.
Autor: Libra.

Bety


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